Toni Sánchez | Facilitador de sonido

¿Escuchas esa voz en tu cabeza?

¿Esa que te entretiene con su cantinela? ¿La que te controla como si fueras un muñeco?

¿La que se contradice en 2 segundos?

¿La que genera ruido que no deja centrarte?

Pues esa voz se llama ego y todos la tenemos, está siempre presente dando órdenes que se disfrazan de ideas «lógicas» pero en qué realidad no lo son. Esta voz tiene un objetivo: volverte tan loco como ella y que te quedes a su cargo durante toda la eternidad.

Desde bien pequeños nadie nos dijo que esa voz machacona no es lo que somos, ni tan siquiera es parte secundaria de lo que somos, es simplemente un invento de este mundo, un medio por el cual nos atamos a una interminable historia de retos imposibles y de odios compartidos.

¿Pero sería posible librarse de ella?

Mi respuesta para esta pregunta es un No, lo único que se puede hacer es no identificarse con ella como si fuera una parte tuya.

Hemos pensado que nos libraríamos de nuestro loco, incluso muchas corrientes espirituales animan a anular al ego, pero considero que es contraproducente porque siempre inventa formas nuevas de colarse en nuestra mente y en muchas ocasiones se hace más fuerte.

El ego se asemeja a un vecino molesto pero con el que has aprendido a convivir, no te compliques en que cambie, busca la forma de aceptarlo para que no se haga más molesto.

Aceptar que tenemos esta voz de serie es un paso para escucharlo desde un punto de vista más alejado y objetivo, siendo el observador de la voz y no una parte de ella.

Por mucho que este loco te jure que tú eres ese ruido, no lo creas, tú eres quien está detrás de todos esos pensamientos y locuras que se inventa en su patio particular llamado vida.

Cuando meditamos estamos cerca de comprender este concepto, lo ideal cuando hacemos cualquier ejercicio de introspectiva es poder observar lo que pasa sin subirte al carrusel emocional que provoca este loco. Te das cuenta que que tú eres algo más profundo, una forma de ser totalmente abstracta que solamente entiende de paz y bienestar.

Estamos tan acostumbrados a escuchar a nuestro ego que ya no distinguimos de lo que es nuestra verdadera esencia y ese canturreo de miedo que es el loco, te animo a que lo pongas a prueba, seguro que se enfada.

CUESTIONA ESA VOZ LOCA

Un buen ejercicio es mantener una conversación con tu ego, hazle preguntas, llévalo al límite, observarás que se empieza a contradecir, a enfadarse contigo porque no le estás haciendo caso, a ponerse a la defensiva como si fuera un niño miedoso.

Te pongo algunos ejemplos de pregunta hacia tu ego:

¿Por qué me consideras tan inútil?

¿Por qué no puedo ser feliz? ¿qué me lo impide?

¿Por qué sientes miedo? ¿Crees que este mundo da la felicidad?

¿Por qué no puedo tener responsabilidad en las cosas que me pasan?

¿Y si tu voz no me guía de forma correcta y no soy tú?

Cuando quieras desmarcarte de esa voz la reacción será poderosa, cada ego tiene sus armas, pero su preferida es el miedo y hacerte creer que estás perdiendo la cabeza, afronta el reto de independizarte de tu loco interior y prueba a escuchar esa vocecita más profunda, aquella que te hace sentir bien, esa esencia que sigue ahí para tí.

QUÉ ALEGRÍA SER OBSERVADOR

A lo largo de mi vida me he identificado con el ego sin cuestionarlo, estaba al mando , era el jefe…hasta que poco a poco me he ido dando cuenta que soy el observador de mis pensamientos y de esa voz incesante, menudo enfado se pilló el tío!

Cuando tomas consciencia de ello, el loco se rebela porque tiene miedo a perder su trono invisible y a que este mundo acabe, es el rey de lo inexistente aunque para él todo tenga mucho peso.

No te voy a mentir, cuesta centrarte en lo que eres realmente y dar lugar a esa fuente de paz y tranquilidad, nuestra mente cuando entra en modo automático se conecta de algún modo con el loco, porque llevamos mucho tiempo dándole esa orden, cuando yo no esté consciente que lleve el volante el ego.

La manera de escucharlo y no hacerle caso (porque te recuerdo que lo seguirás escuchando) es estar presente en el aquí y ahora, un libro genial que habla de este tema es «El poder del ahora» de Eckhart Tolle, un clásico que nos acompaña de la mano hacia lo único que existe y donde encontramos el poder de elegir lo que nos hace realmente felices.

ESTAR AQUÍ Y AHORA: EL PODER DE LA ATENCIÓN PLENA

La meditación o el mindfulnes son algunas de las herramientas que tenemos a nuestra disposición para estar aquí y ahora, pero como la cabra siempre tira al monte, te voy a recomendar el uso del sonido terapéutico de los cuencos Tibetanos para tal uso.

Como ya sabes, llevo años dedicándome al sonido y lo que me han enseñado estos sagrados objetos es la importancia de estar presente cuando toco alguno de ellos. Es curioso porque si no te conectas de corazón a tu cuenco, este no suena, haz la prueba.

Puedes tener el mejor instrumento del mundo, pero si ese día estás más en tu ego, no sonará de manera óptima, una señal de alarma que nos comunica que volvamos al aquí y ahora.

Es genial sentirte despierto en este instante, dejas atrás el peso y la tensión de un pasado que quedó atrás y un futuro incierto, aunque nuestro ego se empeñe, solo existe este momento.

CONCLUSIÓN

Trata a tu ego como a un amigo pesado, acepta su presencia pero que no maneje tu vida, dale cariño porque en el fondo está intentando protegerte de este peligroso mundo que fabrico él mismo. Ríete de sus contradicciones y de su victimismo, disfruta el observar su drama e intenta tener empatía con él, es un niño traumatizado que quiere llevar el control de una gran empresa que es tu ser y tu grandeza.

No dejes que un pobre ser desquiciado lleve las riendas de tu gran proyecto, el saber de una vez quien eres y brillar en tu camino.

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